Ctenocephalides
Ctenocephalides felis (pulga de gato)
Ctenocephalides canis (pulga de perro)
Las pulgas son ectoparásitos de animales domésticos que pueden atacar al hombre, produciendo una picadura dolorosa y muy pruriginosa. Los adultos se alimentan de sangre (hematófagos obligados) y las formas inmaduras de distintos detritos orgánicos, incluyendo los excrementos de los adultos. Algunas personas reaccionan muy sorprendentemente a las mordeduras, mientras que otras apenas las notan. Provocan enfermedades de la piel estimuladas por la irritación en el lugar de la picadura. Producen reacciones alérgicas del organismo en general. Pueden transmitir enfermedades como peste bubónica, cólera, tifus, salmonelosis, fiebres hemorrágicas y parásitos platelmintos.
Su cuerpo es aplanado lateralmente. Esto le permite moverse libremente en la pelambre del hospedador. Los fémures de su par de patas posterior se encuentran ensanchados y muy desarrollados, adaptados para el salto. El salto puede superar los 30 centímetros.
Tanto las formas jóvenes como los adultos no poseen alas. El aparato bucal está adaptado para perforar la piel y chupar sangre.
Las hembras miden entre de 2,0 y 3,5 milímetros y los machos son levemente más pequeños.
El ciclo de vida se cumple en 2 semanas a 8 meses, dependiendo de la temperatura, de la humedad, de la especie y de la alimentación.
La hembra coloca entre 15 y 30 huevos por día, sobre el huésped, unos 600 a 1.000 durante toda su vida. La puesta la hace durante 10 días, con 3 posturas diarias seguidas de períodos de alimentación.
Las larvas no tienen patas ni ojos, tardan de una semana a varios meses (promedio 1 a 2 semanas). Se desarrollan, en interiores: en hendiduras, debajo de alfombras, en sillones y camas, y en exteriores: en arena húmeda, bajo arbustos, etc., es decir, donde el animal descansa.
Las pupas están formadas por un capullo de seda tejido por la larva. El proceso dura de 7 a 15 días. Pueden permanecer en este estado hasta un año en condiciones desfavorables, entran en diapausa. La vibración producida al caminar, el CO2 de la respiración del potencial huésped, el calor y la humedad, activan al insecto.
Bajo condiciones propicias, los adultos, puede llegar a vivir hasta 2 años, siendo lo normal de 3 a 4 meses.
Las larvas se alimentan de materia orgánica (excrementos de adultos ricos en sangre no digerida, escamas de piel, pelos, etc.). No chupan sangre, no soportan la luz directa (fotofóbicas) y necesitan altas humedades relativas (teniendo esto una relevancia en el control).
Las explosiones poblacionales se producen al regreso, después de algunos días en que el huésped (perro, gato, rata, etc.) y los moradores de la casa han dejado la misma, como ocurre, por ejemplo, a posteriori de los períodos vacacionales.